El retinoscopio es un instrumento fundamental para determinar de forma objetiva el error refractivo del paciente. Mediante la proyección de un haz de luz dentro del ojo y el análisis del reflejo retiniano, permite al especialista identificar si el ojo es miope, hipermétrope o astigmático, sin depender de la respuesta verbal del paciente. Esto lo hace indispensable en casos donde la refracción subjetiva resulta difícil: niños pequeños, bebés, pacientes con discapacidad o con barreras de comunicación. Rápido, preciso y no invasivo, los modelos actuales de franja o de punto incorporan iluminación LED y haces nítidos que mejoran la lectura del reflejo y la precisión del examen.
