El ajuste final es lo último que el paciente recuerda de la óptica. Forzar en frío una montura de acetato para acomodarla al rostro es la forma más rápida de quebrarla o de dejar el aro deformado —y el problema aparece en el mostrador, delante del cliente. El calentador de montura evita ese riesgo: reblandece el material de manera uniforme para que las varillas, los aros y las plaquetas se moldeen sin tensión ni marcas, y permite además el montaje de la lente en acetato sin castigar el bisel. Nuestra línea Luxvision incluye los modelos FH-6200, FH-6300 y FH-6500, equipos compactos, de calentamiento rápido y pensados para el uso continuo del mostrador. Es una de las inversiones más pequeñas del salón y una de las que más devoluciones y roturas evita.
